June 11, 2008 (4 weeks ago) – 9:03 pm
“Ibo et Chalcidico quae sunt mihi condita versu carmina pastoris Siculi modulabor avena.
Certum est in silvis inter spelaea ferarum
malle pati tenerisque meos incidere Amores
arboribus: crescent illae, crescetis, Amores”.
“Omnia vincit Amor: et nos cedamus amori.” (Virgilio, Bucolica, 10, 69)
Por más trabajos que hagamos, no podremos cambiar al dios del Amor, ni siquiera si en los momentos más fríos del año tratamos de beber el agua del río Hebro (se refiere al río Maritza, que está en Tracia), ni si soportamos en un invierno húmedo, las nieves que tienen los Sitonios, ni si trasladamos las ovejas de los Etíopes más al sur hasta la constelación de Cáncer cuando la corteza se seca y muere en lo alto del olmo. El amor vence todas las cosas: capitulemos ante el amor.
Comentario:
La traducción de los versos de Virgilio dice bien a las claras el sentido de la frase final, que no es otra cosa que una recapitulación de todo lo anterior. En los versos anteriores también pone distintos tipos de pruebas que suele o puede hacer el enamorado, y que dan sentido al verso final.
Virgilio es el máximo exponente de la poesía épica romana con su poema La Eneida, pero es un eminente lírico, sobre todo en poesía pastoril. Su obra Las Bucólicas se compone de 10 poemas más bien cortos, que no sobrepasan los 100 versos, y que trata de las virtudes del campo, de la vida retirada.
Virgilio, en sus Bucólicas, imita al griego Teócrito, que era el máximo representante de la literatura pastoril en la Grecia Clásica, pero no lo imita de una manera servil, sino que, teniéndolo como modelo, construye unos poemas totalmente originales.
Publio Virgilio Marón nació el año 70 a. C. en Andes, cerca de Mantua, en la Galia Cisalpina, al norte de Italia. Su salud fue bastante delicada y tenía una gran sensibilidad para recoger todo lo que su tierra natal, la dulce y brumosa Lombardía, le ofrecía. Él fue siempre hombre de campo, estuviera en el lugar que estuviera, fuera la capital, Roma, o cualquier otro sitio: como buen hombre de campo, gustaba de la vida tranquila, amaba a la tierra, era realista y un tanto tímido. Siempre recordaba la tierra y la campiña, aun cuando los temas fueran épicos.
Estudió la gramática en Cremona, y la retórica en Milán y Roma. Aquí se interesó por los círculos poéticos de Catulo, los “poetae novi”, y Lucrecio, que le despertaron su vocación y aprendió; lo mismo que en Nápoles, donde estudió todas las ciencias de entonces y adquirió el sentido de observación tan fino característico de su poesía. Pero volvió al campo, que era donde se encontraba más a gusto (año 43 a. C.).
Tal vez fue expropiado de sus posesiones para la entrega de tierras a los veteranos de las guerras civiles, pero, sea como fuere, más tarde recibió la recompensa, tanto por parte de Augusto como de otros bienhechores (Mecenas), de tal forma que llegó a contar con una fortuna suficiente para poder dedicarse a la poesía. Por razones de salud dejó la Cisalpina y se estableció en la Campania, donde se dedicó a escribir sus poemas, cuya composición tuvo que interrumpir en repetidas ocasiones por su mala salud: sufría de la garganta, del estómago, de la cabeza, y tenía vómitos de sangre.
Hacia los 28 años comenzó a escribir las “Bucólicas”, tarea que le ocupó 4 años. Se trata de cierto tipo de poesía pastoril, a imitación de los “Idulia”de Teócrito, pero imita con total libertad. Es un género ficticio, pero su sentir por el campo es muy fuerte, real y encantador, sobre todo en sus descripciones. Son 10 poemas no demasiado largos. Sólo dos pasan de los 100 versos: el 3º y el 8º.
A continuación, durante siete años compuso las “Geórgicas”: cuatro libros de algo más de 500 versos cada uno, que tratan sobre las labores del campo: tanto de los vegetales como de los animales. Destacan ciertos episodios, como los prodigios a la muerte de César (libro I); el elogio de Italia (libro II); la peste de los animales (libro III); Aristeo (libro IV), así como el tratamiento que da a las abejas.
Es la obra más perfecta de Virgilio, porque hacer interesante un poema didáctico tiene gran mérito. Se nota su ascendencia rural en el tratamiento de los temas y de las descripciones.
Pero su obra cumbre es la “Eneida”, a la que dedicó los 11 últimos años de su vida. Virgilio deseaba coordinar la belleza griega con el espíritu nacional romano, sumergirse en los tiempos homéricos y servir a la gloria de Augusto. El establecimiento en Italia del Troyano Eneas le pareció adecuado para su proyecto. Era una vaga leyenda que encontró apoyo en los santuarios, sobre todo en los de Venus, y que agradó a la imaginación de muchas familias nobles de Roma que pretendían entroncar con antepasados troyanos: los Julios en particular, familia adoptiva de Augusto, consideraban antepasado suyo a Iulo, hijo de Eneas y nieto de Venus.
Mientras trata de las vicisitudes de Eneas, jefe Troyano, para fundar una nueva Troya, dedica su entusiasmo a Augusto y a Roma. A Augusto, porque le hace descendiente de Iulo, hijo de Eneas y nieto de la Diosa Venus. A Roma, porque a través de toda la narración es Roma quien está presente. No en realidad, pero sí en el pensamiento y en el futuro. Por todo ello fue considerado el poema nacional, la epopeya que necesitaba Augusto para dignificar su cargo y, de paso, hacer de Roma lo más grande, ya que estaba en el pensamiento de los dioses; por ella los hombres entablan grandes combates: “Tantae molis erat Romanam condere gentem!” ¡Ay que ver lo que costaba poder fundar la raza romana!
Murió cuando estaba preparando un viaje a Grecia para comprobar in situ la localización de los hechos de su poema. Cuando estaba a punto de morir rogó a Augusto que quemara La Eneida, ya que consideraba que no esta a terminado y que le faltaba una revisión a fondo. ¡Menos mal que Augusto no le hizo caso! Esto ocurrió en el año 19 a. C. (cfr.: http://sapiens.ya.com/jomicoe <La épica romana>)
En algunos establecimientos que se dedican a vender cosas curiosas, se puede encontrar un artículo que se llama “almohada romana antirronquido”. Se trata de una pequeña almohadita rellena de hierbas aromáticas, como salvia, eucalipto, etc., que, según reza en la propaganda, ayudan a respirar y a dormir más placenteramente. Tiene bordada una inscripción: “amor vincit omnia et ubi stertet”, que se puede traducir por “el amor supera todas las cosas, incluso cuando se ronca”. En este texto hay una falta gramatical, ya que la forma stertet que procede del verbo sterto de la 3ª conjugación latina, no es presente ni de indicativo (stertit) ni de subjuntivo (stertat). La forma stertet es futuro imperfecto, y por lo tanto habría que traducirla por roncará, cosa que, evidentemente, no tiene sentido.
En la localidad de Villalómez, provincia de Burgos, el musicólogo burgalés Federico Olmeda encontró un canto de siega , en que este aforismo está presente. Se ve cómo hasta en los cantos populares aparece el dicho de que el amor todo lo puede.
Todo lo cría la tierra:
Todo se lo come el sol:
Todo lo puede el dinero:
Todo lo vence el amor.
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Posted in Aforismos y expresiones latinas | by Moris Polanco
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